Golpes, amenazas, abandono, aislamiento, son algunas de las formas que puede adoptar la violencia contra las personas adultas mayores. En muchos casos, quienes ejercen estas conductas forman parte del entorno de confianza de la víctima.
Cada 1 de octubre, el mundo celebra el Día Internacional de las Personas de Edad, una fecha que busca llamar la atención sobre los derechos, la dignidad y las condiciones de vida de una población que continúa creciendo en distintas regiones.
Pero detrás de esta conmemoración existe una problemática que trasciende fronteras: la violencia contra las personas adultas mayores.
No se trata únicamente de agresiones físicas. Una persona mayor puede ser víctima de violencia psicológica, sexual, patrimonial, negligencia o abandono. Algunas de estas conductas pueden dejar lesiones visibles; otras pueden permanecer ocultas durante meses o incluso años.
La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente una de cada seis personas mayores de 60 años ha sufrido algún tipo de maltrato principalmente por parte de sus cuidadores. La organización incluye dentro del concepto de maltrato las agresiones físicas, psicológicas y sexuales, así como el abuso económico, el abandono y la desatención.
Una violencia que puede adoptar muchas formas
La violencia contra las personas adultas mayores puede presentarse de diferentes maneras.
La violencia física comprende agresiones que provocan dolor, lesiones o daño corporal. La violencia psicológica puede manifestarse mediante amenazas, intimidación, humillaciones, insultos, aislamiento o control.
También existe la violencia sexual, que comprende cualquier acto de naturaleza sexual realizado sin consentimiento.
Una modalidad especialmente relevante es la violencia patrimonial o económica. Puede incluir el uso indebido de dinero, pensiones o ahorros, la apropiación de bienes, el control de los recursos de la persona o incluso maniobras destinadas a obtener propiedades mediante engaños.
A esto se suma la negligencia, cuando no se proporcionan cuidados, alimentación, medicamentos, higiene o atención necesarios, y el abandono, cuando una persona que necesita asistencia queda sin el apoyo requerido.
Estas modalidades tampoco necesariamente aparecen de forma aislada. Una misma víctima puede experimentar simultáneamente abandono, violencia psicológica y explotación económica.
Cuando la persona agresora pertenece al círculo de confianza
Una de las características que hace particularmente complejo este fenómeno es que la violencia puede producirse dentro de relaciones donde existe una expectativa de confianza.
La persona agresora no necesariamente es un desconocido. Puede ser un familiar, una pareja, un cuidador o alguien que tenga acceso habitual a la persona adulta mayor y a sus recursos.
La Organización Mundial de la Salud señala precisamente que el maltrato de personas mayores ocurre dentro de una relación en la que existe una expectativa de confianza y que puede producir consecuencias graves para la salud, el bienestar y la calidad de vida.
Esto puede generar una situación de especial vulnerabilidad. Una persona que depende de otra para desplazarse, recibir medicamentos, administrar sus recursos económicos o realizar actividades cotidianas puede tener dificultades adicionales para identificar, denunciar o abandonar una situación de abuso.
Costa Rica: más de 300 investigaciones en San José durante 2025
En Costa Rica, una conferencia reciente del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) permitió conocer datos correspondientes a la sección especializada que investiga este tipo de delitos en la jurisdicción de San José.
Roberto Pérez Vargas, oficial de investigación de la Sección Especializada contra la Violencia de Género, Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes, explicó que durante 2025 se investigaron, solo en San José, más de 300 asuntos relacionados con abandono de personas adultas mayores y delitos vinculados con la legislación de protección de esta población.
Durante 2026, al momento de realizarse la conferencia, ya se habían atendido más de 210 casos. Entre las situaciones investigadas aparecen principalmente violencia física, psicológica y patrimonial, además del abandono.
La familia también puede ser el escenario de la violencia
Uno de los aspectos señalados por el investigador costarricense resulta especialmente relevante para comprender el fenómeno más allá de las estadísticas.
Consultado sobre la participación de familiares y cuidadores, Pérez Vargas indicó que la gran mayoría de los casos investigados por su sección involucra a familiares directos, pertenecientes al núcleo familiar primario.
Entre ellos mencionó específicamente a los hijos como personas que aparecen señaladas con frecuencia como presuntos responsables de actos de violencia contra personas adultas mayores.
El patrimonio puede convertirse en un objetivo
La violencia patrimonial constituye otro elemento que merece especial atención. Durante la conferencia del OIJ se hizo mención al despojo de bienes mediante engaños, el traspaso de propiedades y la utilización de pensiones o ahorros para fines distintos de la manutención de la propia persona mayor.
Este tipo de violencia puede resultar menos evidente que una agresión física. Puede aparecer como movimientos financieros inexplicables, pérdida de bienes, presión para firmar documentos, modificaciones patrimoniales, entre otros.
El problema también puede aparecer en centros de cuidado
El entorno familiar no es el único espacio donde pueden producirse estas situaciones.
Consultado sobre posibles casos en centros de larga estancia, el funcionario judicial confirmó que ha recibido denuncias relacionadas con situaciones violatorias de derechos en este tipo de establecimientos y que ha realizado investigaciones relacionadas con algunos de ellos. Sin embargo, el funcionario señaló que no contaba con una estadística específica para cuantificar esos casos.
Esto es importante porque la institucionalización tampoco elimina automáticamente el riesgo de victimización. La supervisión, los protocolos de atención y los mecanismos de denuncia continúan siendo necesarios allí donde existen personas en situación de dependencia.
No es necesario esperar una agresión visible
En Costa Rica, las personas que conozcan una situación de violencia o abandono pueden comunicarla de manera confidencial, incluso sin presentar inicialmente una denuncia formal. Entre los mecanismos mencionados se encuentran el 911 y la línea telefónica gratuita y confidencial del OIJ 800-8000-645.
Los mecanismos concretos de denuncia y protección varían de un país a otro. Por ello, ante una situación de riesgo, es importante recurrir a los servicios de emergencia, autoridades policiales, servicios sociales o instituciones de protección de personas adultas mayores disponibles en cada jurisdicción.





Deja un comentario