Una investigación publicada por Bellingcat y el medio indio Newslaundry, reveló que compañías farmacéuticas de India enviaron más de 320 millones de tabletas del opioide sintético tapentadol hacia África Occidental entre 2023 y 2025, pese a que el medicamento no está aprobado para uso médico en la mayoría de esos países.
Los datos analizados por los periodistas provienen de registros comerciales internacionales y muestran más de 1.400 cargamentos, valorados en aproximadamente 130 millones de dólares, enviados principalmente a Sierra Leona y Ghana. El hallazgo genera preocupación internacional debido a que el tapentadol es un analgésico significativamente más potente que el tramadol, una droga que ya había provocado una grave crisis de abuso en varios países africanos durante la última década.
Un opioide más potente y difícil de controlar
El tapentadol es un analgésico opioide utilizado para tratar dolores severos. Según la investigación, su potencia puede ser entre dos y tres veces superior a la del tramadol. Las autoridades sanitarias indias permiten su uso médico bajo receta en dosis limitadas. Sin embargo, los registros analizados muestran que más de la mitad de las pastillas exportadas hacia África Occidental tenían concentraciones iguales o superiores a 200 miligramos, niveles que ni siquiera están autorizados en India.
Expertos citados por Bellingcat sostienen que organizaciones criminales y redes de tráfico farmacéutico comenzaron a sustituir el tramadol por tapentadol después de que India endureciera controles sobre la exportación del primer medicamento en 2018.
La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (INCB) ya había advertido desde 2021 sobre el aumento del tráfico internacional de tapentadol, especialmente hacia África.
La investigación señala que Sierra Leona apareció como destino declarado del 46% de los cargamentos identificados, mientras Ghana representó un 36%. En conjunto, ambos países concentraron más del 80% del valor total de las exportaciones registradas hacia África Occidental. Las autoridades de Ghana confirmaron a Bellingcat que el tráfico de tapentadol comenzó a detectarse con fuerza desde 2022, luego de la presión internacional contra el tráfico de tramadol.
Crisis de opioides y violencia social
El crecimiento del tráfico de opioides sintéticos ocurre en paralelo a una crisis de consumo que ya preocupa a varios gobiernos africanos.
En 2024, el presidente de Sierra Leona, Julius Maada Bio, declaró emergencia nacional por el aumento del abuso de drogas y describió la sustancia conocida como “kush” como una “trampa mortal”. El “kush” es una mezcla altamente peligrosa que puede incluir cannabis, opioides sintéticos u otras sustancias tóxicas.
Uno de los aspectos más delicados de la investigación apunta al sistema regulatorio indio. Según Bellingcat, las normas de India exigen que cualquier medicamento exportado en concentraciones no autorizadas localmente cuente con certificados especiales y pruebas de aprobación en el país receptor. Sin embargo, la investigación sostiene que el tapentadol no está aprobado oficialmente en ninguno de los países africanos identificados como destino.
Aun así, más de 60 empresas indias habrían exportado el medicamento hacia África Occidental desde 2023. La propia autoridad reguladora india indicó, mediante respuestas obtenidas por solicitudes de acceso a información pública, que solo dos compañías tenían autorización oficial para fabricar tapentadol para exportación entre 2019 y 2024. No obstante, ninguna de esas empresas aparecía en los registros comerciales revisados.
Un mercado criminal adaptable
La investigación muestra cómo las redes de tráfico farmacéutico ilícito se adaptan rápidamente a cambios regulatorios internacionales.
Cuando el tramadol comenzó a recibir mayor vigilancia, las organizaciones migraron hacia otros opioides sintéticos. Especialistas consideran que este fenómeno refleja una transformación del narcotráfico moderno, donde los medicamentos legales o semi-legales pueden convertirse en mercados ilícitos altamente rentables.
Además, la combinación entre fronteras vulnerables, pocos recursos y corrupción, facilita la expansión de estas economías criminales. El anestesiólogo nigeriano Mohammed Adinoyi Usman, citado en la investigación, advirtió que el abuso de opioides ilegales ya está generando impactos en salud pública y criminalidad en varios países africanos.





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