Narcotráfico, minería ilegal y corrupción están transformando la selva amazónica en un corredor criminal transnacional, según un nuevo informe de Crisis Group.

La Amazonas ya no enfrenta únicamente una crisis ambiental. De acuerdo con el más reciente informe de International Crisis Group, el crimen organizado se ha convertido en una de las principales amenazas para la supervivencia de la selva tropical más grande del planeta.

El documento sostiene que organizaciones criminales de Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela han consolidado corredores transnacionales para el narcotráfico y la minería ilegal, aprovechando la débil presencia estatal y la escasa coordinación entre países amazónicos.

La investigación advierte que estas redes no solo generan violencia extrema, sino que también aceleran la destrucción ambiental en un ecosistema clave para la regulación climática mundial.

Una economía criminal multimillonaria

El informe señala que el crimen organizado ya opera en al menos el 67% de los municipios amazónicos de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Las principales economías ilícitas son el narcotráfico y la minería ilegal de oro, actividades que se han vuelto altamente rentables debido al aumento global del consumo de cocaína y al incremento histórico del precio del oro.

En enero de 2026, el oro alcanzó aproximadamente 170 dólares por gramo, incentivando la expansión de redes criminales y atrayendo a poblaciones empobrecidas hacia actividades ilegales. A nivel mundial, los delitos ambientales generan entre 110 mil y 281 mil millones de dólares anuales, y la Amazonas es una de las principales fuentes de esos ingresos ilícitos.

Violencia, homicidios y control territorial

La expansión criminal ha disparado los niveles de violencia en varias zonas amazónicas. En Tabatinga, ciudad brasileña fronteriza con Colombia, la disputa entre grupos criminales elevó las tasas de homicidio hasta 80 asesinatos por cada 100 mil habitantes, muy por encima del promedio brasileño.

En Ecuador, las provincias amazónicas pasaron de registrar una tasa de homicidios de 10 por cada 100 mil habitantes en 2021 a más de 50 homicidios por cada 100 mil en 2024.

El informe también alerta sobre asesinatos sistemáticos contra líderes indígenas, defensores ambientales y comunidades rurales. Entre 2012 y 2022, Colombia y Brasil concentraron más del 40% de los asesinatos de defensores ambientales registrados en el mundo.

La investigación documenta redes de explotación sexual, trabajo infantil y violencia extrema alrededor de los enclaves mineros. Algunas de estas organizaciones, controlarían redes de prostitución infantil vinculadas a campamentos mineros.

La Amazona se acerca a un “punto de no retorno”

Los investigadores alertan que la región se aproxima al umbral crítico de entre 20% y 25% de pérdida forestal, punto en el cual podría producirse un colapso ecológico irreversible.

Si ese límite es superado, el sistema natural de reciclaje de lluvias de la selva comenzaría a fallar, provocando la degradación masiva del ecosistema amazónico y acelerando el cambio climático global.

Actualmente, los territorios indígenas y áreas protegidas amazónicas almacenan aproximadamente 34 mil millones de toneladas de carbono.

Corrupción y captura del Estado

El documento insiste en que las organizaciones criminales han logrado infiltrarse en instituciones públicas mediante corrupción y lavado de dinero. En Perú, por ejemplo, 200 de 250 autoridades locales electas en cinco regiones amazónicas han enfrentado investigaciones penales.

En Brasil, investigadores documentaron casos de policías que trabajaban como guardias de pistas clandestinas usadas para tráfico de oro y drogas, recibiendo pagos muy superiores a sus salarios oficiales.

¿Qué propone el informe?

La organización plantea que la única respuesta viable pasa por una cooperación más estrecha entre gobiernos amazónicos, comunidades indígenas y organismos internacionales.

Entre las recomendaciones destacan:

  • fortalecer las guardias indígenas,
  • armonizar leyes ambientales y penales entre países,
  • atacar las finanzas criminales,
  • mejorar el intercambio de inteligencia,
  • y exigir controles más estrictos a compradores internacionales de oro y materias primas.

“El crimen organizado se mueve mucho más rápido que los Estados”, concluye el informe.

Puede leer el informe completo acá: «El saqueo de la selva:
Blindar a la Amazonía del crimen organizado»

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