Zona Segura

¡ARMAS DE FUEGO FANTASMA!

10 000 mil armas de fuego inscritas se convirtieron en visiones fugaces para el Ministerio de Seguridad Publica y su DSSP.

El gran filósofo griego Aristóteles decía en uno de sus escritos, “No hace falta un gobierno perfecto, se necesita uno que sea practico”; y un refrán muy conocido nos dice “La justicia y la razón, las más recias armas son”.

Saludos Lectores.

Costa Rica como país de paz, siempre se ha sido visto como uno de los mejores países en los cuales podemos vivir sin complicaciones, gozamos de una democracia sólida y de una libertad en todas sus formas envidiable, a diferencia de otros países latinoamericanos; le abrimos la puerta al mundo a empresas transnacionales y nacionales (instituciones de gobierno, empresas, comercios de tipo retail, etc),  para generar reactivación económica y que sus billeteras y cuentas bancarias  generen empleos que fomenten estabilidad en muchas familias costarricenses; pero detrás de todo esto están las famosas empresas de seguridad privada velando por la seguridad de estas compañías transnacionales y que dotan de armas de fuego a sus oficiales (pistolas, revólveres, escopetas), a veces hasta sin preparación y capacitación alguna, lo anterior sin contar las armas de fuego registradas por personas físicas que cuentan con todos sus permisos de registro al día.

Costa Rica se ha convertido en un país armado, donde las armas de fuego son cada vez más utilizadas por parte de personas físicas y jurídicas, totalmente entendible debido a una tasa de 12 homicidios por cada 100 habitantes,; además, de acuerdo a la información dada  por la Organización de Naciones Unidas (ONU), en Costa Rica el 69% de los asesinatos son cometidos con armas de fuego, mientras que en y el año 2018 se cometieron 401 homicidios utilizando armas de fuego, según el Organismo de Investigación Judicial en su memoria anual 2018 (la cifra oscura aumentaría las estadísticas).

(El informe) señala que la presencia de armas de fuego, el tráfico de drogas y el consumo de alcohol actúan como impulsores de la inseguridad. Además, que la portación de armas de fuego es un facilitador del delito y de la violencia, por lo que debe ser excepcional y el Estado debe controlarla estrictamente”, destaca la oficina de la ONU en Costa Rica. Nacion.com

Hablar sobre armas de fuego siempre genera una duda razonable en relación a quien la porte pues, dependiendo quien las utilice, la sociedad de inmediato experimentará un sentimiento de armonía o de incertidumbre, lo anterior basados en la premisa de que si las porta y utiliza el Estado, están garantizando su mandado constitucional de protección social, si las utilizan portadores legales o personas jurídicas (para nuestro efecto empresas de seguridad) están gozando de su facultad de auto defensa dada por el órgano máximo de jurisprudencia, o sea la Sala Constitucional ( voto2645-98 ) y si las utiliza la delincuencia común o delincuencia organizada es pues simplemente para lesionar el bienestar común social y por ende transgredir las normas penales.

Pero nuestro interés es sobre esas personas jurídicas, o, mejor dicho, empresas de seguridad privada, y es por esto que un dato dado por el diputado del partido oficialista, Sr. Enrique Sánchez, nos debe de interesar y por ende preocupar, el legislador Sánchez cita “en los últimos años, 285 empresas de seguridad dejaron de funcionar. Tenían registradas 5.270 armas, que en este momento nadie sabe dónde están, porque no hay sanción que las obligue a informar sobre su destino. Estas armas podrían fácilmente terminar en el mercado ilegal y no existen controles para saberlo. Por eso, debemos procurar mejores regulaciones para las empresas de seguridad”

En un artículo anterior se exponía que la mayoría de las armas de fuego inventariadas como activos de empresas de seguridad privada van a caer al mercado negro (entre 5000 mil y 8000 mil armas), mercado que se alimenta de todo lo que le facilite actuar al margen de la ley y poder lograr sus objetivos criminales; lo anterior aunado a la enorme cifra de oficiales de seguridad privada inscritos en los controles del Ministerio de Seguridad Publica bajo la Dirección de Servicios de Seguridad Privada (ControlPass) y por lógica la mayoría de estos oficiales de seguridad portan armas de fuego que les son robadas en momentos de confort y desatención (sin olvidar que muchas armas de fuego le ha sido sustraídas a instituciones estatales).

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La informalidad del negocio de la seguridad privada, la poca supervisión estatal y el hambre de la delincuencia común y organizada, ponen en jaque a la sociedad de manera general, donde las personas salen de sus casas con temor a ser asaltados por algún delincuente que utiliza un arma de fuego que estuvo en la funda de ese oficial de seguridad privada, o siendo más dramáticos, esa banda organizada que atemoriza todo un pueblo con su venta de droga y sus amenazas constantes a fin de ejercer su típica violencia natural y temor colectivo.

Realizando una introspección rápida, es de rescatar que las autoridades de seguridad en lo que va del 2019 le han montado persecución al paradero de esas armas de fuego fantasma, como ejemplo, el medio digital costaricanoticias.com nos exponen que  el día lunes 11 de Marzo del año en curso, las autoridades del Ministerio de Seguridad Publica junto con representantes de 6 empresas de seguridad privada, destruyeron un total de 258 armas de fuego, armas que no utilizan o porque la empresa cerró la operación.

Pero poniendo las barbas en remojo (siendo este servidor portador legal), hacen falta muchos esfuerzos y no le achaquemos la culpa total a las autoridades de seguridad, muchos empresarios simplemente les falta ese sentimiento de empatía social y que debe de ser base en toda relación humana y bienestar social, muchos empresarios de seguridad simplemente no poseen una capacidad de poder supervisar toda su operación y se desentienden ya que poseen un pensamiento “atrasado”, si ya su empresa de seguridad privada  no le representa un beneficio económico para su interés, pues es innecesario tratar de revivirlo y simplemente cierran puertas, colocan candados y siendo más trágicos, cambian de razón social creando un nuevo negocio y por ende comprando nuevos activos; y para calamidad de su antiguo personal de seguridad, estos los demandaran o simplemente embargaran sus cuentas bancarias (y algunos hasta venderán en el mercado negro sus implementos de trabajo teniendo entre estos sus armas de fuego utilizadas en los puestos), o al ser personal poco capacitado y con un  perfil para labores de seguridad muy limitado, el hampa los abordan, los amordazan y les roban dichos implementos (mayormente el objetivo del delincuente es el arma de fuego).

El criminólogo Francés Alexandre Lacassagne (1913) citaba “(…) la sociedad tiene la delincuencia que merece (…)”, frase un poco cruel y que puede hasta generar un debate entre diferentes aristas sociales (portadores legales, gobierno como garante del control y la seguridad, colectividad ciudadana no portadora, fundaciones tipo ONG’s, etc) debido al impacto de la criminalidad en sus diferentes formas; y para nuestro caso la criminalidad que se jacta de los pocos controles estatales en materia de armas de fuego y estas empresas de seguridad que simplemente no poseen una capacidad real para poder operar.

Los intentos por poder controlar este entorno fantasma poco a poco empiezan a generar resultados (pequeños pero al fin y al cabo resultados positivos), es necesario como sociedad que cambiemos ese pensamiento de “como no es conmigo no me meto”, y seamos conscientes en denunciar todos los delitos cometidos con arma de fuego o aquella persona con  un historial criminal que porta armas de fuego, esto le ayudara a las autoridades a poder tabular dicha información y poder darle seguimiento a todas esas armas, debe de ser nuestra pequeña contribución a la patria que tanto amamos y anhelamos segura y pacífica.

Debemos de empezar como país a darle forma a un ambiente de paz, heredándole a nuestros hijos un país mucho mejor al de hoy, ayudemos a las autoridades de seguridad a cumplir con su labor de supervisión y control; y generar más iniciativas de involucramiento tripartita (autoridades de seguridad – empresas de seguridad privada – portadores legales) a fin de empezar a ganarle el terreno a la delincuencia que mucho daño le hacen a la sociedad.

Finalizamos mencionando que un arma de fuego a pesar de que fue fabricada para matar no debe de considerarse como una herramienta enemiga, por el contrario, con un efectivo control y supervisión del recorrido de estas por el territorio nacional y sus portadores, además del involucramiento de las empresas de seguridad en desechar las armas de fuego que no utilicen, esta herramienta puede representar un medio para demostrar que el uso correcto de estas puede salvar vidas, pero que no se me malinterprete, lo anterior basados en un uso correcto de las armas de fuego aunado a una legislación activa y con un espíritu legislador imparcial, objetivo y preventivo.

El delincuente tiene las ventajas de la iniciativa y la falta de escrúpulos, el gobierno la capacidad de demostrar su control y garantía de seguridad.

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