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Personalidad y motivación criminal según el tipo arma

Saludos lectores

En temas de perfil criminal no hay nada seguro, al ser la personalidad un rasgo único en cada sujeto, es imposible decir que los criminales que usen armas de fuego son de un tipo, y los que usan cuchillos son de otro. No obstante, la criminología, en complicidad con otras ciencias afines, ha logrado establecer algunos rasgos característicos gracias al estudio de casos en el pasado que permiten tener una guía o referencia para saber a qué tipo de delincuente nos enfrentamos.

Siendo así, les dejo algunas observaciones sobre las posibles personalidades o motivaciones del delincuente según el tipo de arma que utilicen, pero antes de continuar, aclaro que sobre el tema específicamente he encontrado muy pocas referencias, por lo que en esta ocasión utilicé información basada en el estudio de casos para establecer un patrón de conducta similar, tomando como base algunos conceptos  generales de perfilamiento criminológico

Armas punzo cortantes

Usar armas de corta distancia como un cuchillo, requiere necesariamente que el atacante se enfrente a su víctima cara a cara, por lo que podemos hablar de personas que confían en sus capacidades o circunstancias para someterlas y hacerla entrar en pánico, o en su defecto, saben que es muy frágil y que no causará mayores problemas, de lo contrario, la persona podría reaccionar y defenderse o tener tiempo de huir y pedir auxilio, lo que complicaría la situación para el delincuente. En casos de violación, el atacante utilizará este tipo de armas en víctimas muy vulnerables que no supongan mucho problema o en zonas de confort donde tenga dominio de lugar, pero en casos de homicidios o asaltos, podemos encontrar otras características interesantes.

En asaltos, podemos ver su uso en delincuentes principiantes que aún no tienen acceso a armas de fuego, por tanto, van a escoger víctimas que representen menor riesgo, y aún los más experimentados, usarán estas armas cuando hay algún factor de confianza, ya sea en víctimas que consideren más accesibles o porque tengan cómplices que los respalden. Cuando se trata de homicidios, hay que tomar en cuenta la fuerza y la determinación que debe tener el atacante para penetrar la piel y llevar a cabo su objetivo, en estos delitos, la adrenalina es un factor que juega a favor del sujeto. Matar a una persona con un objeto punzo cortante es un acto muy íntimo para el criminal contra su víctima, en el cual descarga toda su ansiedad, frustración, odio, pasión, ira o venganza.

El cuchillo, como cualquier arma blanca, es un símbolo fálico muy machista. Hay que matar a una persona cara a cara y con un gesto muy impactante, puede salpicar sangre; si es con un hacha en la cabeza, puede saltar masa encefálica… Esto nos habla de una psicología complicada. (Juan Francisco Alcaraz, Entrevista: El arma puede confesar la personalidad del delincuente).

Si hablamos de homicidas seriales, podemos encontrar una suma de todo lo anterior; habla de una persona que tiene mucha seguridad en sí misma, que escoge víctimas que pueda dominar, además es una persona que no le da temor salpicarse de sangre, es probable que sienta placer por el dolor causado y la agonía de su victima, y por supuesto disfrutan el poder tener dominio completo sobre la situación. Recomiendo leer el artículo de la criminóloga Paz Velasco llamado “Dime cómo matas… y te diré quién eres” y que incluye al final un caso de estudio donde el agresor usaba como arma un cuchillo obtenido en la misma casa de sus víctimas.

No podemos ignorar que el delincuente tendrá más facilidad para adquirir un arma de este tipo, así que es posible que existan casos donde no presente alguna de las características mencionadas y el uso de un cuchillo se deba más a la accesibilidad del objeto, como en el caso de los indigentes.

Armas de fuego

Con este tipo de arma es un poco más complejo su análisis, pero podemos encontrar algunas generalidades, homicidas, violadores o asaltantes pueden escoger armas de fuego para sus delitos, en agresores sexuales encontramos delincuentes inseguros y que consideran no tienen mucha capacidad para someter a su víctima, o porque no tienen mucho dominio del lugar o simplemente prefieren correr menos riesgos, como intimidar a distancia y en caso de usarla, es más fácil deshacerse del arma y huir, que escapar de la escena con la ropa manchada de sangre.

Ejemplo de esto es el caso de Henry Marin, conocido como “El Sable” quien fue condenado por cometer una serie de violaciones de tipo serial y para las cuales utilizaba un arma de fuego, al analizar su modo de operar encontramos que una vez finalizado el acto, se fumaba un cigarro y en ocasiones obligaba a sus víctimas a hacerlo, por lo que es claro que esta persona planificó muy bien sus ataques y un cuchillo no le hubiera dado la misma facilidad para llevar a cabo todo lo que deseaba.

Luego de concluidas las violaciones, MARÍN QUESADA fumaba cigarrillos MARLBORO LIGHT, además, obligó a fumar a varias de las víctimas, les sustraía sus pertenencias, y las mantenía privadas de su libertad por algún tiempo. (Karolina Martínez Solano & Shirley Mayorga Espinoza, La Elaboración de Perfiles Criminales como instrumento policial en la investigación de violadores seriales en Costa Rica)

Están los homicidas en masa, que son personas con resentimientos sociales muy fuertes, muchas veces impulsados por ideologías extremistas o enojo ante alguna situación vivida y de la que consideran no tienen la culpa, por lo que deciden hacer su propia justicia. Son personas que se preparan y no tienen temor de morir durante su acto, su objetivo es llevarse a todas las personas posibles, por eso es normal que mueran al enfrentarse a la policía o se suiciden (ver casos de Cho Seung HuiEduardo Glicerio Romero Naupay). Aún así algunos son detenidos, estos suelen ser más fríos y sin remordimientos de por medio, no quieren morir, quieren vivir la gloria y que los conozcan por sus actos, y la cárcel no les produce temor.

La mayoría son hombres, solitarios, con sentimientos de odio y fantasías de venganza que a veces son ocultadas pues tienen capacidad para engañar. Pero a esto hay que sumar factores sociales, psicológicos, circunstanciales y materiales. (Declaraciones de Humberto Castillo para Agencia Peruana de noticias Andina)

Por otro lado, están los francotiradores, movidos también por causas ideológicas y que cuentan con conocimiento en uso y manejo de armas de este nivel, en estos casos posiblemente el atacante tenga algún entrenamiento policial o militar, un ejemplo de esto seria el caso del ex-soldado Micah Johnson cuyo objetivo eran policías blancos, o bien, el caso de John Allen y Lee Boyd Malvo, quienes tenían la intención de reclutar jóvenes de raza negra y entrenarlos para formar una nueva nación.

Con respecto al uso de armas de fuego en asaltos, nuevamente me refiero acá a los criterios de confianza del delincuente o condiciones de la víctima (en el caso de asaltos a transeúntes), facilidad de escape, evitar riesgos de ser descubiertos o que exista reacción por parte de la víctima. También aplica lo mismo en comercios, sobre todo en asaltos complejos donde existe además, resguardo por personal de seguridad, este tipo de criminal será muy violento y es probable que esté preparado para matar en caso de ser necesario.

P.- ¿El arma del crimen también es un claro indicador de personalidad?
R.- De personalidad y de vinculación a las víctimas. Una persona que mata como francotirador no busca un control directo sobre la víctima. Quiere matar pero sin mancharse, como si fuese Dios. Si se hace con pistola, puede existir alguna intención de control, de conseguir algo… (Juan Francisco Alcaraz, Entrevista: El arma puede confesar la personalidad del delincuente).

Armas explosivas

Finalmente, tenemos los delitos que se cometen con explosivos, acá podríamos hablar de infinidad de tipologías, desde terroristas hasta pirómanos, pero en términos generales, el uso de este tipo de armamento suele ser de sujetos con conocimientos específicos en la materia, hay que prepararse para confeccionar bombas -aún las más caseras- y no morir en el intento, o poderlas utilizar correctamente en el momento preciso. La finalidad del acto puede ser venganza, resentimiento social o por ideologías personales, en muchos casos el atacante desea crear pánico y disfrutar sin ser descubierto, incluso burlarse de las autoridades.

Acá los refiero a dos casos muy conocidos; George Metesky, conocido con el sobrenombre de Madbomber, y al que se le atribuye la aplicación del primer perfil criminal como tal. Este sujeto, durante 1940 y 1965 realizó diferentes ataques en Nueva York (33) con pequeños explosivos y ejercía como electricista. Al ver que las autoridades no tenían ni idea de por dónde buscar, comenzó a enviar cartas a la policía, lo que permitió identificarlo gracias al papel utilizado para enviar las notas y que pertenecía a una empresa en particular, se aplicó el perfil entre todos los empleados y ex empleados de ese lugar, permitiendo así su captura. Sus motivaciones eran de resentimiento, debido a que años atrás había sufrido un accidente en esa empresa a causa de una explosión en una caldera, por el cual estuvo varias semanas incapacitado y fue despedido sin compensación de ningún tipo, lo que incrementó su odio.

El otro caso, es el de Ted Kaczynski, conocido como Unabomber, matemático y filósofo de profesión y al que se le atribuye un coeficiente intelectual alto. De 1978 a 1995, Ted envió 16 cartas bombas a varios objetivos como universidades y aerolíneas, de ahí su sobrenombre (University and Airlines Bomber). Sus motivaciones eran meramente ideológicas, vale la pena dar una lectura al manifiesto enviado por este individuo al New York Times donde dejaba ver sus motivaciones en estos ataques y su molestia contra la industrialización y las nuevas tecnologías.

En el caso de los terroristas, son personas que se preparan sencillamente para morir, sus motivaciones son ideológicas, generalmente utilizando argumentos religiosos y pertenecen a células extremistas que pretenden crear pánico y terror para movilizar intereses políticos, el uso de explosivos se debe a que es la forma en que pueden asegurarse un mayor número de víctimas pero pueden utilizar otros medios, como los recientes ataques en Londres con vehículos. En estos casos, más que la personalidad, lo que permite el estudio e investigación ante estos hechos es entender las posibles motivaciones de quienes actúen de esta manera.

Consideraciones finales

Para concluir, es importante tomar en cuenta que esto es solo una aproximación a las posibles personalidades o motivaciones de los criminales en relación con el tipo de arma utilizada, pero para poder dar mayores detalles sobre el sujeto, se debe realizar un estudio exhaustivo en virtud de las heridas causadas a su víctima, espacio geográfico, hora del hecho y demás detalles presentes o no en el sitio del suceso, no debemos olvidar que a pesar del respaldo con el que cuenta la técnica, el perfil criminal no se trata únicamente de recopilar datos y compararlos con casos anteriores, para lo único que sirve la estadística es para orientar y guiar al investigador hacia posibles sospechosos que encajen en el perfil pero sin dejar de lado las particularidades de cada caso que son las que permiten individualizar al criminal.

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